17 de noviembre de 2017
Buen día,
Ahora después de más de un año, vuelvo a tener estas ganas de escribir lo que he vivido en mi camino hacia el Creador.
Inicie desde niña a lado de mi mamá, quien con su cariño me ha encaminado a acercarme a Di.os, que sepa que nunca me deja sola, más que como una presencia espiritual, como un amigo al cual puedo ver y sentir.
En el trayecto del "turismo espiritual" como le dicen, mi mamá me llevaba a meditar a Siddha Yoga, ahí aprendí a meditar y a tener certeza de que si hay algo dentro de mi, que me permite tener paz, cuando tengo miedo a algo.
Por otro lado había un grupo que estudiaban esoterismo con un Doctor Homeópata que se llamaba Eduardo, el era Colombiano e hicieron un grupo muy bonito en donde se apoyaban mutuamente, hasta que llegaron los problemas con la familia del Dr. Eduardo, tuvieron problemas al interior de su familia y el grupo se fue disolviendo, ahí aprendí a meditar mucho más y a conectarme con la energía que comparte nuestro planeta con los seres humanos.
Tenía la edad de 12 años fue cuando comprendí, que no solo vivíamos así nada mas, había algo más de dentro de mi que me decía: hay un gran poder que te hace linda, que hace que la gente de vea siempre después de hacer alguna actividad, como meditar, rezar o compartir...y al sentir eso, me daba seguridad de hacerlo.
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